Antonio Castillo es el técnico y encargado de la Academia Búhos de Villa Progreso, que actualmente participa en las categorías juveniles Sub-14 y Sub-18 de la LBB. Tony habló acerca de los objetivos que se plantean y también, habló sobre cómo su hambre por trascender lo llevó a crear oportunidades para niños y jóvenes de su pueblo en Ezequiel Montes.
Originario la comunidad de Villa Progreso, Tony demostró su talento desde chico y fue gracias a eso que le llegó la oportunidad de dar el salto al fútbol profesional: “Tuve la fortuna de jugar en fuerzas básicas aquí en Gallos cuando todavía era quinta división; el profe Lupillo, del Deportivo Oro, tenía una academia del Necaxa y allá me descubrió, me invitó a una visoria allá en Aguascalientes y desde el primer momento me tocó quedarme en las básicas del Necaxa”.
“Allá me tocó quedarme un año hasta que el equipo descendió y regreso a Gallos, que ahí cuando llego, me toca la primera Sub-17 del equipo, con el profe Hugo Serrano que estimo muchísimo. Tuve la oportunidad de ir a Atlas con un amigo, íbamos para cuarta división pero decidí quedarme con Gallos porque creí que tendría más chances de jugar acá y de alcanzar el sueño de jugar profesional”.
Sin duda una de las experiencias que lo marcarían sería justo en su paso por Gallos, cuando le tocó la oportunidad de estar en un torneo internacional y de conocer a una leyenda del fútbol mundial: “En Gallos me tocó jugar varios amistosos, ahí con el profe Cardozo cuando estaba, y después nos llevaron a un torneo internacional en Brasil, con el profe Serrano, yo traía la 10’ y me sentía en un sueño. Pelé entró al vestidor, me saludó, se tomó una foto con nosotros y la verdad de donde venía, no era común que alguien como yo estuviera ahí y por eso me siento muy orgulloso de eso”.
Sin embargo, el fútbol no alcanzó a premiar a Tony como él hubiese querido. No obstante, la vida volvió a darle una oportunidad en el fútbol dentro de la Liga Burócrata Bancaria: “Me tocó llegar con el Profe Lupillo al Deportivo Oro, por ahí debe de haber fotos y nos tocó salir campeones; luego jugué en la UAQ, con el profe Noé Terán y aunque no nos tocó salir campeones, eramos un equipazo la verdad”.
A pesar de que el sueño de llegar al profesional no se cumplió, Tony lo transformó en algo igual de especial al abrir la Academia Búhos de Villa Progreso: “Yo quedé un poco sentido y triste después de no haber conseguido el sueño, de haber estado tan cerca y no poder llegar por diferentes variables. Me alejé del fútbol algún tiempo y dejé de jugar, hasta que un día en la universidad me encontré a mi amigo Tepos, él me animó a ir a un partido de la selección y desde ahí como que mis ganas volvieron. Y regresando a mi pueblo, yo vi que estaba muy abandonada la infancia y las juventudes en nuestra zona, en nuestra delegación, que no había cerca una escuela de calidad que pudiera ofrecerles experiencias bonitas a los niños”.
“Y esa fue mi idea de abrir la Academia, que todos los niños tengan la oportunidad de disfrutar, y de tener experiencias bonitas, incluso el salir de su contexto rural, conocer otros lugares, y estoy seguro que eso les puede ayudar bastante para su vida, no solo futbolística, sino también personal”.
Hace tres temporadas que Búhos incursionó en la LBB Juvenil y la experiencia no ha sido más que gratificante para ambas partes. El técnico habló también sobre lo que representa la LBB: “Estamos muy contentos y creo que fue algo revolucionario que ustedes se abrieran fuera de la zona metropolitana hacia otros municipios, darnos la oportunidad a los que venimos de lejos de venir y mostrarmos. La verdad que el nivel cada torneo va creciendo, los equipos son fuertes y por eso me acerqué, porque sabía que era una gran liga y además la atención a nivel deportiva y administrativa es excelente”.
Pero no todo queda ahí, Tony confía en sus muchachos y considera que este torneo tienen equipo para competir por cosas importantes en ambas categorías. “La verdad que como todos apuntamos a lo más alto, queremos ser campeones en ambas categorías, queremos llegar a la final, queremos competir, queremos demostrar que nuestro pueblo hay demasiado talento, que hay mucha, mucha capacidad, que lo único que falta es que nos volteen a ver, que nos den oportunidades, y apuntamos a lo más alto”.
“Yo tengo fe en mis jugadores, estoy bien honesto, y lo que más me enorgullece de nuestra academia es que jamás hemos hecho ninguna visoría, no tenemos ningún tipo de refuerzos, gente del pueblo, gente local, vecinos, que vivimos todos en el mismo barrio, defendemos nuestro escudo con mucho amor, mucha paciencia, la sienten, porque es nuestra, es nuestra comunidad, y la verdad que eso es el triunfo más bonito”.
Por último, Antonio Castillo dejó un mensaje a tener en cuenta, cuando menos oportunidades había para su gente, el creó una y le dio a muchos jóvenes la oportunidad de soñar en grande: “Gracias a Dios y al talento que me ofreció, me quedo muy agradecido con la vida por la oportunidad que tengo ahora. esas experiencias que yo tuve y demostrarles que a pesar de que somos de un pueblito de repente olvidado, por allá en la lejanía que muy pocos conocen, tenemos el derecho de soñar y tenemos la fuerza para conseguir las metas que nos proponemos, y esa es la idea”.
